Hoy os hablo de un concepto que ya escuchaste antes pero que quizá lo puedas ver desde otra perspectiva: “el coste hundido”.
-No mira, yo no cambio mi web porque me la acaban de hacer y me he gastado mucho dinero. Ya si eso en enero le damos una repensada a esto.
Frase real. Tres de la tarde de un viernes.
Todo explotó cuál cafetera italiana en un salón de gotelé blanco.
Lo puso todo perdido y fue asqueroso.
Mis ganas de irme a la sierra y de coger de las solapas a aquel señor de cinturón apretado eran grandes -era cómo si los agujeros que vienen en el cinturón ya no le fueran suficientes-.
De cogerme a mí también del mismo sitio … porque al final si él no lo vio claro es que yo no fui capaz de hacerle ver que estaba perdiendo pasta.
Total, que en el Uber de vuelta me apunté las 7 cosas que puedes revisar en tu web para no ser ese señor sin más agujeros a los que aferrarse.
1- Título, subtítulo y CTAs
2- Storytelling
3- Red flags: Equipo multidisciplinar. Amamos los que hacemos. 20 años de experiencia…
4- Mapa web UX y jerarquización de la información.
5- Coherencia visual – contenido
6- Estrategia traducida a mensaje. Espacios que obedezcan a la estrategia (ej GYM y servicios)
7- Menos decir cómo somos y más que se den cuenta pro sí solos.
Con todo esto tu web va a mejorar hasta niveles de que tengas que revisar los ceros de tu cuenta bancaria.
Si tienes un espacio que convierte tienes un negocio, si no tienes un portafolio virtual, una tarjeta de visita de la que se irán en cuento hagan dos scrolls. Necesitamos de media 8 impactos POSITIVOS antes de que alguien nos compre. / veces entrando en tu web y que ninguna barrera se le levante en la cabeza. No decir nada que le levante incredulidad o miedo.
Si crees que no vana entrar 7 veces en tu web – seguramente estás en lo cierto- es mejor que la vez que entren se lleven algo representativo de los que vendes y de quién eres.